
Cuando una pareja vive en una cuidad diferente a la de sus familias y decide casarse, tiene que elegir donde hacerlo. Casarse en la cuidad del novio o de la novia? Que mejor solución que hacer una boda de destino!
Esta fue la idea de Ana y Javier, una pareja de médicos que por razones de trabajo ha vivido en Barcelona, Valencia y ahora en Madrid. Decidieron celebrar su boda de forma muy especial, organizando un viaje a Roma con sus familiares. Casarse en Roma, a pocos pasos del Coliseo y de la Fontana de Trevi. Un sueño que Ana y Javi hicieron realidad.
Para un fotógrafo de boda hacer un reportaje en otro país es un desafío de lo más estimulante. Tengo la suerte de conocer bien la capital de Italia, no solo por ser italiano, sino porque Roma es la cuidad donde vive mi hermana y tantos buenos amigos. Cada año busco una excusa para viajar a esta ciudad y esta vez la causa fue realizar el reportaje de la boda de Ana y Javi.
Los novios citaron a sus familiares en el aeropuerto sin decirles a donde sería el viaje. Les dieron recomendaciones para hacer las maletas con ropa adecuada. Cuando llegaron todos el misterio fue revelado y la sorpresa servida. El destino elegido, por supuesto encantó a todos los familiares de Ana y Javi.
La pareja se alojó en un hotel cerca de Villa Borghese, allí se prepararon el día de la boda, cada uno en un habitación separada. Ana es una mujer romántica y simpática, eligió un vestido maravilloso y al mismo tiempo cómodo para transportarlo en avión sin dificultades. Javi se llevó un traje muy elegante acorde a la situación.
La Boda se celebró en el Consulado español de Roma, situado en el centro de la cuidad, Javi fue el primero en llegar. Poco después llegó Ana y entraron juntos, se dirigieron a una sala donde se celebró una ceremonia íntima y emotiva, rodeados de familiares y el cónsul de España.
Terminada la boda recorrimos los alrededores llenos de historia y magníficas escenografías para fotografiar. Durante la celebración llegó un temporal pero, …ningún pánico! Abrimos los paraguas y nos dirigimos hacia unas localizaciones estudiadas para esta eventualidad. Un buen fotógrafo de boda tiene que estar preparado ante cualquier imprevisto y mirar el lado positivo de las cosas. Visualicé la lluvia como ocasión para hacer fotos románticas con menos turistas.
La lluvia era suave y no afectó en nada la felicidad y alegría de Ana y Javi. Los dos pasearon sonrientes por las calles de Roma, reparándose con un paraguas en los momentos de lluvia recibiendo todo el tiempo felicitaciones de romanos y turistas. El mayor peligro fueron los zapatos de Javi, que al ser nuevos y de cuero desarrollaron la curiosa propriedad de deslizarse sobra las piedras de las calles de Roma, conocida por ser la cuidad de las siete colinas. Javi no se paró frente al peligro, confiando en la ayuda de su esposa. Los dos caminaron casi abrazados en los momentos más difíciles. Ana demostró tener la fuerza y equilibrio para salvar Javi de una caída poco honrosa en el día de la boda.
Recorrimos varios lugares de Roma, la Plaza de Montecitorio, el Pantheon hasta llegar a la Bibiloteca Alessandrina, un edificio con un pórtico que nos protegió de la lluvia y de los turistas. Realizamos unos retratos con Ana y Javi y para luego ir hacia el restaurante donde esperaban los familiares. Quedamos en vernos más tarde cerca del Coliseo para hacer algunas fotos al atardecer.
Realizar el reportaje de la boda de Ana y Javi fue una de las aventuras más originales y bonitas que tuve la suerte de vivir en mi trabajo. Ana y Javi, una pareja fantástica, dispuestos a mojarse de verdad para las fotos de su boda! Gracias por confiar en mi, ha sido un gusto ser vuestro fotógrafo.
En esta aventura me ha acompañado Jonatan, un amigo fotógrafo que decidió sumarse a último momento. Su compañía fue importante, me ha ayudado tanto durante las sesiones. Gracias Jonatan, estas fotos no hubieran podido ser sin tu valiosa ayuda.
Una selección de fotos de este día inolvidable en Roma. Espero os gusten.






































